Gracias a todos los que vinieron, y a los que no, pero hubiesen querido estar ;=)

Prometo que para la jura aviso con anticipación, pero esta vez fue todo medio caótico
Hace un buen tiempo, encontré una monografía titulada “La Valoración Excesiva, en la F.I.U.B.A., de las Clases Con Exposiciones a Expensas del Auto-Aprendizaje y la Creatividad“, escrita por Andrés Djordjalian y me parece interesante compartirla.
Básicamente, trata sobre el paradigma de enseñanza predominante en F.I.U.B.A. (basado en la exposición por parte de los docentes) y la comparación con el usado en otras universidades del mundo (en particular, en U.S.A., orientándose éste al auto-aprendizaje).
Me parece interesante, sobre todo, el apartado sobre las “consecuencias de una excesiva valoración de la asistencia a clases tradicionales”, en donde se explaya sobre los siguientes puntos:
Cualquier FIUBense se debe sentir identificado con estos ocho puntos…
A pesar de que muchas cosas siguen igual que hace diez años (cuando fué escrito esto), debo decir que, afortunadamente, muchas cosas cambiaron y aún están cambiando. Hoy por hoy hay muchos docentes haciendo un exelente trabajo y ayudando a abrir la cabeza de sus alumnos (no sólo a golpes…)
Acercándome al momento de abandonar la F.I.U.B.A. (como alumno), hago revisión de las cosas que fueron pasando, y los personajes que fui encontrando. Hoy le toca el turno al primero: Fernando Acero. Y es el primero, no sólo por ser de los más extravagantes personajes de esa Casa de Altos Estudios, sino que, además, fue el primero en hacerme dejar una materia (Análisis Matemático II, la cual terminé en la cátedra de Sirne, otro personaje). Para que tengan una idea de por dónde andan los pajaritos de este genial profesor, vean su página.
Una anécdota que no me canso de contar sobre este muchacho (aparte de que llegaba a las 6:45 para que, cuando la clase empezara a las 7:00 ya estuviesen los 4 pizarrones llenos de fórmulas):
Entrega de primer oportunidad de parcial, tras llamarme, y yo acercarme a la tarima:
FA: “Muy buen parcial el suyo”
Yo: (tras mirar el parcial y ver un dos grande y en rojo) “Peeeeeero, tengo un 2″
FA: “Si… bueno, pero el parcial estaba muy bien. Todo muy clarito, y se ve que sabía de qué hablaba… pero se equivocó en varias cosas. Venga al recuperatorio que va a ver que le va bien”Un poco frustrado, pero con esperanzas, me pasé las siguientes dos semanas preparando el parcial. Fui, lo rendí… y volvemos a la situación del diálogo anterior.
FA: “¿Vió? Yo le dije que iba a mejorar”
Yo: (tras mirar el parcial y ver un tres grande y rojo) ¬¬ (en ese momento no existía ese emoticon, pero si hubiese existido, es el que hubiese puesto)
FA: “Bueno.. la distancia entre dos y cuatro y tres y cuatro es la misma: infinito… pero usted mejoró”Resultado: Aunque admiraba como daba clases, dejé de ir y rendí la materia al cuatrimestre siguiente, en otra cátedra
Otra cosa que me causó mucha gracia durante esa cursada, fue este thread en la lista de la materia:
krishna (una alumna, aparentemente) escribió:
Pasan los años, pasan los años y nadie me responde la siguiente inquietud asociada a la definición del polinomio nulo.
¿Cómo se supone que demuestro que dicho polinomio no tiene grado?
Es más, consulté por internet y encima me encuentro que exsiten versiones en la que el grado del polinomio nulo se le asigna un valor -1, o que tiene infinitos grados. Y justificaciones faltan.
Y después tengo otra que no me respondieron después de tantos años y materias de matemática (y aunque quizá le compete a la materia análisis II), pregunto lo siguiente:
¿Cuál es el resultado de integrar
a la
?
O más bien decir una
a la
. todo con respecto a
por supuesto.
Si alguien está capacitado para responderme se lo agradecería.
A lo que FA respondió:
Hola krishna, no te preocupes, que yo he visto pasar más años y aún sigo con interrogantes insolubles como éste
¿para qué volvió Víctor Sueyro de la muerte?
En tu caso, sin embargo todo es muy simple:
Dada una definición de grado de un polinomio, lo que resulta es que el polinomio nulo queda fuera de esa (la exigencia de an distinto de cero) y entonces puedes decir sencillamente que no está definido el grado o bien definirlo adrede para que algo te cierre bien. Algo similar pasa con la dimensión del subespacio nulo, de a a la cero y muchas otras.
Así, es legítimo que vos definas, por ejemplo, el grado del polinomio nulo como el cociente intelectual de Marley, otro diga que es -1 y otro diga que es menos infinito. Lo que sucede es que algunas definiciones ahorran trabajo, otras no, y otras son inútiles.Yo puedo definir que kkyyhhttffrrddss es el término que designa el sonido que hacía un amigo de la infancia (al que llamábamos ‘mamable’ por contraposición a papable porque se mamaba con facilidad) cuando comprobaba que yanop quedaba nada en la botella de vodka que él mismo se había tomado, pero no creo que esa definición sea de alguna utilidad, salvo para los que conocimos a mamable, que se mató en el 85, cuando su ford falcon siguió derecho enuna curva en la alta montaña.
En cuanto a la integral de
a la
, nombre que le das a una función que derivada da
a la
, debo decirte, que si bien toda función continua tiene una primitiva, no necesariamente esa primitiva tiene un nombre para que vos te quedes feliz. Eso le pasa también a funciones como
, y de hecho, puedo asegurarte que sonmás las funciones de éste tipo que todo el resto de continuas.
Ahora, que si lo que quieres es el valor de la integral de
a la
entre a y b, no tienes más que calcularlo numéricamente.
Bueno, yo he respondido a tus interrogantes, espero que alguien responda al mío.
Fer
A lo que, finalmente, respondí:
Yo creo que Victor Sueyro volvió de la muerte para que tengamos dudas existenciales…
De hecho, para qué nos serviría que nuestras dudas fueran sólo sobre drevidas, cocientes, gradientes, grados de polinomios, la amistad entre el hombre y la mujer, las quejas de un decano sobre el “pobrísimo” lenguaje de la población argentina (cuando el superlativo de pobre es paupérrimo)?
Victor Sueyro volvió, y nos enseñó que más allá de acá existe algo.
Pero la duda existencial no se refiere a ese algo sino a: Si ese “algo” debería ser maravilloso, según la mayoría de las religiones, ¿que hace Victor acá? ¿Qué hacemos NOSOTROS acá? ¿Que hace Fernando acá?. ¿Nos enseña Análisis para que sepamos que no existe el gradiente de una superficie? ¿Pero para qué? Si podríamos haber vivido nuestras
vidas sin siquiera saber de la existencia de los gradientes y NUNCA hubiesemos caído en la burrada de decir eso.Así que, gracias a Victor, mi duda existencial es: ¿Para qué sirven las dudas existenciales? Si en sí mismas traen la semilla del fracaso al ser DUDAS existenciales, cosas que siempre traen dificultades, inseguirdad. ¿Por qué no son simplemente PEQUEÑOS PROBLEMAS FACILMENTE SOLUCIONABLES existenciales? Si las DUDAS existenciales fueran del tipo ¿Qué gusto tiene la sal? todos seríamos felices… bastaría con probar la sal. ¿Por qué volvió Victor de la Muerte?… ahora lo tengo más claro: No lo querían ni en el Cielo (Si eso existe) ni en el infierno (si está definido un Cielo distinto de 0, está definido su inverso multiplicativo).
¿Y saben por qué???
Porque ni Dios (nuevamente si existe) ni el Diablo (idem) no quieren Dudas Existenciales. Y si ellos no las quieren.. ¿Por qué deberíamos nosotros?
Eh dicho
Mariano
El otro día me acordé de este video (que en su momento publiqué en Foros Fiuba):
y se me ocurrió que a varios de los que se pasean por acá les causaría gracia o, incluso, los ayudaría a repensar sus intervenciones forísticas (o de cualquier otro tipo)
Como dice el título, esto es sólo para los que estudian en la F.I.U.B.A.… es más, es sólo para aquellos que están en las carreras de Ingeniería en Informática o de Licenciatura en Análisis de Sistemas.
Resulta, que entre la las materias optativas (y obligatorias) de dudosa calidad, dadas por docentes con dudosa docencia (¿hace falta que nombre cuáles y quiénes?) existe una que, en serio, vale la pena. Útil, entretenida, dinámica, y con docentes que saben lo que hacen (y les gusta hacerlo). Hablo de 71.41 – Análisis y Resolución de Problemas (y su alter-ego 71.58 – Análisis y Resolución de Problemas de Sistemas… fruto de la indiscriminada desnormalización de códigos y nombres de materias que sufre la facu).
La propuesta viene por este lado:
Los problemas a tratar están relacionados con Estadística, Economía, Organización, Investigación Operativa, Econometría, Heurísticas y Administración, entre otras disciplinas.
Los grupos de temas a tratar son:
- La estadística y la matemática en el análisis y resolución de problemas.
- La economía en el análisis y resolución de problemas.
- La historia, la filosofía y la imaginación en el análisis y resolución de problemas.
- Los métodos heurísticos en el análisis y resolución de problemas
De esta optativa me llevo varias cosas interesantes:
Quienes acompañarán en este viaje a los que decidan cursarla son: Juan Ramonet, Silvia Ramos, Diego Sadras y Sebastián Vito.
Como en otras materias de esta gente (Modelos I y III), prepárense para trabajar, leer y estar atentos a mil cosas.
Llega un momento en la vida en que uno se recibe… y resulta que cuando uno escribía un blog copado sobre su vida fiubera y se recibe… deja de escribirlo.
Por eso, Noticias de Ayer está llegando a su fin
Claro que voy a decir “¡Felicitaciones Knoxville!”… pero, de onda… en estos momentos preferiría que Lambdalaya te hubiese bochado, o que a Servetto no le haya gustado la doc.
Eso si: a todos los fiuba que lean esto… no dejen de recorrer todos los posts de NdA y siéntanse identificados
O sea, si no sos un Programming Languages Lover o afín… esto te va a aburrir y parecer cualquiera (y posiblemente no entiendas)… así que no te gastes
Bertrand Meyer es un grosso… fue quien desarrolló Eiffel y uno de los primeros y más férreos impulsores del paradigma objetoso. Además, escribió bastante.. hoy les recomiendo “Principles of Language Design and Evolution“, un artículo en donde hace referencia a cómo un lenguaje debería ver implementada su evolución (más allá del diseño inicial).
Es una de las primeras veces que leo algo que me hayan hecho leer para la facu y me parece realmente fascinante…
“Si uno tiene un martillo, ve todo como un clavo” es una frase bastante escuchada, pero poco aplicada en la vida real.
Claramente, uno debería:
1. Eevitar tener sólo un martillo como herramienta
2. Si uno no es posible, evitar ver todo como un clavo
Varias veces intenté convencer a varios profesores (desde mi rol de alumno o desde el de colaborador) de que lo que hay que hacer es generarles a los alumnos el interés por agarrar las herramientas (más que enseñarles su uso al detalle) y ayudarlos a comprender en qué momento usar cada una…
Nada, dar clases me hace volver a pensar en esto…
Este párrafo es un extracto del tp de Introducción a los Sistemas Inteligentes que estoy haciendo con Vir (sufrida compañera de quien escribe) sobre los elementos que influyen en el bajo desempeño de los alumnos en Algoritmos y Programación I, II y III.
“Uno de los principales problemas que enfrenta actualmente la FIUBA es la alta demanda de egresados por parte de las empresas del sector IT, debido el crecimiento de la Industria en los últimos años. Dado que el porcentaje de egresos sobre la cantidad de ingresantes es muy bajo[1] , y el tiempo que se tarda en completar las carreras es mucho mayor al oficial, los alumnos ingresan al mercado laboral al poco tiempo de haber empezado su educación superior (en general lo hacen en su segundo o tercer año). Como respuesta a esta situación, se nota una orientación hacia el entrenamiento del alumnado, en lugar del aprendizaje. Por este motivo, es de interés lograr que, desde los comienzos de la carrera, se logre que los alumnos adquieran conocimientos en las áreas requeridas, así como la capacidad de analizar herramientas para luego poder emplearlas, más que aprender a utilizarlas.”
Personalmente opino que el hecho de trabajar mientras se estudia es positivo (una vez terminadas esas tres materias) ya que nos prepara más allá de lo académico. Lo que hay que lograr es la comunión entre lo formal (en la Facultad) y lo real (en el trabajo). Cuando en las aulas enseñan sólo lo que es aplicable directamente en la práctica (en lugar de abrirnos la cabeza) y en el trabajo te tienen que explicar teoría… algo anda mal.