Uno (perdón por el lugar común de utilizar este eufemismo cuando se trata de evitar la propia responsabilidad) se pasa la vida haciendo cosas para terminarlas… o por lo menos continuando cosas para llegar a ese fin. Cuando las cosas se suceden unas a otras, se suele estar más feliz por el fin de una etapa que por el comienzo de la otra: “Seeeee, terminé el secundario!!!!!!!!” y no “Uh, que bueno, ahora puedo empezar la Universidad”. “Vivaaaaa, maté el jefe del nivel 5″ y no “Qué bueno!, ahora puedo jugar al nivel 6″. (Tal vez pasa algo distinto cuando se es chico y se dice: “Siiiiii, me terminé las verduras, ahora puedo comer el postre”, en donde si bien se nombra la primera parte, el foco está puesto en la segunda).
En general noto que uno se regocija con lo que acaba de terminar, y no en lo que está por empezar. Puede sonar a pensamiento peligroso, de nunca conformarse con nada… No es así, no me refiero a no ponerse contento porque superó un obstáculo, sino a que se concentre la felicidad en el FIN, y no en el COMIENZO. Si se superan etapas no es sólo por superarlas, sino por el abanico de posibilidades que brindan.
En pocas ocasiones me pasó de realmente estar feliz al terminar una etapa debido a la que venía a continuación. De ellas, las más representativas son haber terminado la primaria y querer inmediatamente empezar las clases en el secundario (el Illia demostró luego que valía la pena mi alegría). La otra, es la que me lleva a escribir ahora. En unas horas voy a rendir mi exámen para faja negra de Kung Fu. Y lo que me pone contento no es estar finalizando con el aprendizaje formal del programa de la escuela, sino que ahora voy a empezar una nueva etapa, en donde el aprendizaje irá más guiado por mí y mi Maestro que antes.
Alguna vez alguien me dijo (referente a las artes marciales, casualmente) que uno pasa a ser un buen X cuando pasa a ser X+1 (con X cinturones, en ese caso), y no antes. Me parece una buena forma de verlo, cuando hay una sucesión de pasos. La alegría, entonces, podría estar dada por ser un buen estudiante de secundaria y poder ir a la universidad, más que por haber terminado la primera… o por ser un buen jugador del nivel 5 y por eso poder jugar al 6, más que por haber matado al jefe de ese nivel.