Así como hace un tiempo recomendé Ran, hoy vuelvo con la onda Shakespeareana. Otelo, de Cibrian y Mahler, es una adaptación musical del clásico inglés.

Muy buena puesta en escena, supremas interpretaciones (Yago, sobre todo) y cautivante música son los puntos destacables de esta propuesta. Situaciones que rozan el absurdo y celos ciegos en un dramón que hace ver a los guiones de telenovelas latinoamericanas como cuentos de chicos, son lo que hacen a Shakeaspeare seguir tan vigente después de casi cuatro siglos de haber muerto.

FDV