
Desde que lo ví por primera vez, el un estante de P, lo quería leer… “Elogio de la Lentitud” (para mí está mal traducido… el elogio es SOBRE la lentitud o A la lentitud… La lentitud no está elogiando a nadie, pero bueh), de Carl Honoré, es fantástico. Punto. De principio a fin se encuentran datos interesantes, links, ideas, paradigmas. Su lectura es de lo más estimulante. Debo reconocer que algunas de las afirmaciones que hace el autor en algunos momentos me parecen un poco superficiales y que, dado que recabó mucho en no mucho tiempo, se quedó con vistas parciales (cuando habla de sistemas de información, sobre todo).
No creo que valga la pena que yo hable mucho sobre el asunto, pero les dejo algunas cosas que recopilé mientras leía:
Campaña de la WWF, en addshots:

Hacer las cosas a la mejor velocidad
Animacion sobre el “Tempo Giusto”:
Palabras del autor:
Extracto de la conclusión del libro, titulada “La búsqueda del Tempo Guisto”
La rapidez puede ser divertida, productiva y potente, y seríamos más pobres sin ella. Lo que el mundo necesita, y lo que el Movimiento Slow ofrece, es un camino intermedio, una receta para casar la dolce vita con el dinamismo de la Era de la Información. El secreto está en el equilibrio: en vez de hacerlo todo más rápido, hacerlo a la velocidad adecuada, lo cual significa que en ocasiones será más rápido, otras veces más lento y otras, un término medio.Ser lento significa no apresurarse jamás, no esforzarse denodadamente por ahorrar tiempo sin más finalidad que la de ahorrarlo. Significa permanecer sosegado e imperturbable incluso cuando las circunstancias nos fuerzan a acelerar. Una manera de cultivar los recursos interiores de la lentitud es dedicar tiempo a actividades que plantean un reto a la aceleración: la meditación, la labor de punto, la jardinería, el yoga, la pintura, la lectura, pasear, el Chi Kung, etc.